
El calendario bursátil recordará el lunes 23 de febrero de 2026 no solo por los números rojos, sino por el cambio de paradigma que representan. La caída histórica de IBM, que vio cómo sus acciones se desplomaban un 13,15% en una sola sesión, marca el momento exacto en que la Inteligencia Artificial Generativa dejó de ser una herramienta de apoyo para convertirse en el verdugo de los modelos de negocio más tradicionales del sector tecnológico. Lo que comenzó como una mañana tranquila en Wall Street terminó convirtiéndose en una masacre financiera provocada por un competidor inesperado: un simple post en el blog de ingeniería de Anthropic.
Este evento, que ha borrado aproximadamente 31.600 millones de dólares de capitalización de mercado en apenas ocho horas, no tiene precedentes cercanos. Para encontrar un descalabro similar en el gigante azul, debemos remontarnos al estallido de la burbuja de las puntocom en el año 2000. Sin embargo, la naturaleza de este colapso es fundamentalmente diferente y mucho más peligrosa para el futuro de la consultoría TI.
El detonante técnico: Claude Code y la arqueología de software
Para entender la magnitud de esta caída histórica de IBM, debemos diseccionar la causa raíz. No fue un mal reporte de ganancias trimestrales ni un escándalo corporativo. Fue una demostración de producto. Anthropic publicó a primera hora un artículo técnico titulado «Breaking the Legacy Barrier: Automated COBOL Migration at Scale with Claude Code». En él, no prometían una «asociación» o una «visión de futuro», sino que entregaban una solución llave en mano capaz de desmantelar el foso defensivo (moat) más lucrativo de IBM: el mantenimiento de sistemas heredados.
Históricamente, migrar código COBOL a lenguajes modernos como Java, Go o Rust ha sido una tarea titánica, arriesgada y prohibitivamente cara. Los «transpiladores» automáticos generaban código basura, ilegible y difícil de mantener. Esto obligaba a los bancos y aseguradoras a firmar contratos perpetuos con IBM para mantener sus mainframes operativos. La nueva actualización de Claude Code presentada por Anthropic cambia las reglas del juego mediante dos avances críticos:
- Refactorización Lógica, no Traducción Literal: A diferencia de las herramientas anteriores, el modelo de Anthropic no traduce línea por línea. Entiende la lógica de negocio subyacente (qué hace el programa) y la reescribe desde cero en el lenguaje destino, optimizando el rendimiento y la legibilidad.
- Ventana de Contexto Masiva: La capacidad de ingerir repositorios enteros de mainframe permite a la IA comprender las dependencias cruzadas entre miles de archivos, algo que ningún humano vivo es capaz de visualizar en su totalidad hoy en día.
Un ejemplo que aterrorizó a los inversores
El caso de uso presentado en el informe fue devastador para las proyecciones financieras de IBM. Anthropic demostró la migración completa de un sistema de nóminas bancarias simulado. Bajo el modelo tradicional de consultoría humana, este proyecto habría requerido un equipo de 12 expertos trabajando durante 18 meses, con un coste aproximado de 2,5 millones de dólares para el cliente. Claude Code completó la tarea en 4 horas, con un coste en tokens de computación de apenas 450 dólares y una tasa de error crítico inferior al 0,01%.
Tal y como se detalla en el análisis de El País, el mercado reaccionó con pánico ante la evidencia de que la barrera de entrada que protegía los ingresos recurrentes de IBM se había evaporado.
Análisis financiero de la caída histórica de IBM
La sesión del 23 de febrero abrió con IBM cotizando a $240.80. A medida que la noticia del blog de Anthropic se difundía por las terminales de Bloomberg y las mesas de trading de alta frecuencia, la presión vendedora se volvió insostenible. Al cierre, la acción había caído hasta los $208.77. El volumen de negociación cuadruplicó el promedio de los últimos 30 días, y el índice de fuerza relativa (RSI) tocó el nivel 18, indicando una sobreventa extrema impulsada por el miedo.
Los analistas de Morgan Stanley fueron contundentes en sus notas a clientes: «Si Anthropic puede hacer por 1.000 dólares lo que IBM vende por un millón, el margen operativo de IBM Consulting es matemáticamente insostenible». Esta frase resume el sentir general que propició la caída histórica de IBM. El mercado no está descontando un mal trimestre, está descontando la obsolescencia de un modelo de negocio basado en la ineficiencia.

Comparativa con crisis anteriores
Para poner en perspectiva este evento, es útil mirar atrás. En marzo de 2020, IBM cayó un 12,8% debido al pánico global por el COVID-19. En octubre del año 2000, tras el estallido de las puntocom, cayó un 15,54%. La caída actual del 13,15% se sitúa entre estos dos eventos catastróficos, pero con una diferencia crucial: las crisis anteriores fueron externas (macroeconomía, pandemia). Esta crisis es existencial y específica de su producto principal.
El factor COBOL: ¿Por qué es tan importante?
Podría parecer exagerado que un lenguaje de programación de los años 60 cause tal revuelo, pero COBOL es el sistema nervioso de la economía global. Procesa el 95% de las transacciones de cajeros automáticos en EE.UU. y gestiona 3 billones de dólares en comercio diario. Hay más de 220.000 millones de líneas de código activo.
Hasta ayer, el problema principal era que los expertos en COBOL se estaban jubilando y muriendo, lo que permitía a IBM cobrar primas enormes por el acceso a su escaso talento. La propuesta de Anthropic convierte este problema de capital humano (escaso y caro) en un problema de computación (abundante y barato). La caída histórica de IBM es, en esencia, la revalorización a la baja del «conocimiento institucional» humano frente a la capacidad de síntesis de la IA.
Efecto contagio y consecuencias en el sector
El terremoto no se detuvo en IBM. El pánico se contagió a todo el sector de servicios TI. Empresas como Accenture (-8,4%), Capgemini (-7,2%) y Cognizant (-9,1%) sufrieron pérdidas severas. La lógica de los inversores es implacable: gran parte de los ingresos de estas consultoras provienen de «Managed Services» y el mantenimiento de aplicaciones. Si una IA puede mantener, refactorizar y actualizar el código de forma autónoma, ¿quién necesita firmar costosos contratos anuales de renovación?
Para profundizar en cómo la inteligencia artificial está redefiniendo otros sectores y leer más noticias sobre el impacto de la IA, es crucial mantenerse informado sobre estos movimientos de mercado que ocurren a velocidad de vértigo.
Los escenarios futuros para el Gigante Azul
Tras la caída histórica de IBM, la dirección de la empresa se enfrenta a un dilema estratégico de vida o muerte. Identificamos tres escenarios posibles para los próximos 6 a 12 meses:
- La respuesta defensiva (y dolorosa): IBM podría verse forzada a anunciar una alianza estratégica con Anthropic o acelerar radicalmente el despliegue de su propia plataforma Watsonx para igualar estas capacidades. El problema es que esto canibalizaría sus propios ingresos de consultoría: tendrían que vender barato lo que antes vendían caro para no perder al cliente definitivamente.
- La hemorragia de contratos: Es muy probable que los CIOs de los grandes bancos mundiales congelen inmediatamente las renovaciones de contratos de mainframe a largo plazo (5-10 años). Preferirán esperar y validar si la herramienta de Anthropic es tan segura y efectiva como promete, provocando una caída de ingresos en los próximos trimestres para IBM.
- La batalla legal: No se descarta que IBM intente frenar esta sangría en los tribunales, alegando riesgos de ciberseguridad, cumplimiento normativo o propiedad intelectual sobre las APIs de sus mainframes para bloquear o ralentizar las migraciones automatizadas.
El despertar del Lunes Negro
El intento de IBM de calmar a los mercados a las 14:00 horas, alegando que «la misión crítica requiere garantías que una beta no puede ofrecer», cayó en saco roto. El mercado ha interpretado este evento como el momento «Kodak» de la consultoría tradicional. La caída histórica de IBM nos enseña que en la era de la IA, ningún foso defensivo es lo suficientemente profundo si se basa únicamente en la complejidad técnica acumulada.
La eficiencia extrema de la IA generativa ha demostrado ser deflacionaria para los servicios tecnológicos. Lo que ayer valía millones en horas-hombre, hoy vale cientos en tokens. Y el mercado, siempre eficiente en descontar el futuro, ha dictado sentencia.


